Aserejé

Y otra vez he estado desaparecida... aunque esta vez seguro que adivináis por qué :-)

Pues sí, tras un rato de lo más “divertido” y “placentero” a más no poder, la Polaquilla ya está con nosotros!

[Nota mental: llevar siempre una epidural encima, por lo que pueda pasar]

Y digo Polaquilla porque, a pesar de que Polanski solo contribuyó con una migajilla chiquitilla de nada y yo me curré los cuatro quilos restantes, la genética se ha reído de mi gen dominante y me ha traído un clon de su padre. En mi caso, una prueba de paternidad sería tirar el dinero. Desde el cordobés que no se conoce un caso tan apabullante.

Concluido el “trabajo sucio” te mandan a casa, parcheada aquí y allá, con tu pequeño retoño. Así, sin manual de instrucciones ni nada. Y por eso he estado desaparecida, del blog y de todo. Porque el primer mes ha sido Guantánamo! Resulta que el 100% de mis amigos tenía razón: tener un hijo pone tu vida (tal y como la conocías) patas arriba. Yo me imaginaba la maternidad mucho más idílica, pero no. Ya he probado el jarabe de las noches (y los días) sin dormir y cuando no duermes no hay idilio que valga. Y lo peor no es no dormir, es no saber cuándo vas a poder volver a dormir otra vez en tu vida!

Además, como si cuidar de una recién nacida desde la inexperiencia absoluta no fuese suficiente, nosotros hemos decidido echarle sazón con unas mudanzas... Dos, concretamente.

[Nota mental y consejo: evitar a toda costa el tener que mudarse con recién nacido]

De las mudanzas ya os hablaré más adelante, cuando tenga fuerzas... Ahora, hablemos de la pequeña Aserejé (nombre que recibe por el espasmillo que hace cuando se despierta)... En resumén, un amor! Nos costó calibrarla. Al principio cada vez que lloraba analizábamos todos los posibles escenarios, para "deleite" de la criatura: hambre, cambiar pañal, gases, mocos, cogerla en brazos, cualquier combinación de los anteriores... Ahora nos ha quedado claro: la pequeña Aserejé solo llora si tiene hambre. Binaria, como su madre.

En cuanto a “vida pre-hija” vs “vida post-hija”... es increible ver cómo cosas que antes hacías en 5 min ahora se pueden alargar horas, según esté de humor Simba (nombre que recibe por cómo me la dio la enfermera). Llegó un momento en que realmente pensé que no volvería a comer de un tirón nunca más. Y quien dice comer dice cualquier cosa. Escribiendo este post llevo casi un mes...

Mi puntualidad británica, a tomar por saco. Antes yo quería ir al supermercado, me ponía los zapatos e iba. Ahora todo requiere una operación logística sin precedentes! Tiempo mínimo hasta salir de casa, tres horas. Y eso si la Polaquilla no decide vomitarse/vomitarme en el último minuto. Equipaje hasta para ir a pasear. Si me pilla un ataque nuclear en el parque, con el bolso del carricoche tenemos para sobrevivir un mes.

Sí, te cambia la vida del todo. 

Pero luego la ves ahí, cucaracheando en su manta de juegos, con esos ojitos que no dan abasto con tanto juguete volador, con sus carcajadas que se pueden convertir en llanto (y al revés) en cualquier instante y se te pasan todos los males. Ya me ducharé la semana que viene...


4 comentarios:

  1. enhorabuena y ojalá te puedas prodigar más por estos lares, que se te echa de menos :)

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    1. Muchas gracias Marta!
      Espero volver a pillarle el tranquillo a esto, porque la verdad... yo también lo echo de menos! :-)

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  2. Sí, se echan de menos tus batallitas. Pero al menos es por una buena causa. ¡Felicidades por la pequeñina!

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    1. Arabella, cuánto tiempo!
      Muchas gracias!
      Espero que la criaturilla me de un respiro de ven en cuando :-)

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